Se suele decir que el orden es media vida. Sin embargo, con bastante frecuencia aparecen estanterías caóticas que hacen que el hogar se vea desordenado y poco cuidado. Mantener el orden en las estanterías puede ser un reto, especialmente en estancias de uso diario. Aun así, una estantería bien organizada no solo aporta estética y claridad al hogar, sino que también ayuda a ahorrar tiempo y reducir el estrés. En este artículo se comparten 8 consejos y trucos para mantener el orden de forma fácil y eficaz.
Orden
El desorden resulta molesto y trae consigo muchas desventajas, aunque a menudo termina instalándose en casa. Es cierto que a veces da pereza ordenar las estanterías y pensar en un sistema de organización. Precisamente por eso hay buenos motivos para integrar un sistema de orden en el hogar.
Con una clasificación adecuada es posible ahorrar mucho tiempo. Una estantería ordenada permite acceder de forma rápida y sencilla a los objetos que se necesitan. Otro factor importante es evitar compartimentos saturados. Ordenar de manera regular impide que las estanterías se desborden y que se genere una situación potencialmente peligrosa. Además, así también se reduce el riesgo de que algún objeto se dañe.
Ordenar con frecuencia ayuda a mantener la estructura y evita que las estanterías vuelvan a convertirse en un caos. También a nivel visual, una estantería estructurada y sin exceso de objetos siempre resulta mucho más atractiva. Y no menos importante: un hogar bien ordenado y recogido puede contribuir a una mayor sensación de calma y a reducir el estrés.
2. Vaciarlo todo
Llega ahora el primer paso para integrar un sistema de orden.
Para tener la mejor visión posible del conjunto, conviene vaciar por completo la estantería.
Así se puede observar cada objeto por separado y ver con claridad cuánto espacio de almacenaje hay en realidad.
3. Elegir un sistema
Una vez que la estantería está vacía, ya se puede elegir el sistema con el que se va a volver a organizar.
Existen muchas posibilidades distintas. La elección depende por completo de las necesidades de cada espacio.
Los ejemplos clásicos de un sistema de orden son el color, el tamaño o el tipo de objeto. A partir de ahí, los objetos se pueden clasificar de forma coherente.
4. Agrupar por categorías
Después de elegir un sistema, llega el momento de asignar cada objeto a un grupo.
Si la estantería se va a organizar por colores, por ejemplo, se pueden agrupar todos los objetos verdes, todos los rojos y así sucesivamente.
Si la idea es estructurar la estantería según el tamaño de los objetos, entonces conviene ordenarlos de menor a mayor o al revés.
En general, siempre se puede decidir libremente cómo organizar los objetos. Pero para mantener el orden a largo plazo, lo importante es ser constante.
5. Hacer limpieza
Además de los objetos que van a volver a la estantería, también hay que decidir qué cosas ya no merece la pena conservar. Deshacerse de lo innecesario es una parte clave para crear orden. Cuando una estantería está demasiado llena, el resultado suele parecer caótico y recargado. Los objetos rotos, inservibles o simplemente sin uso deberían retirarse. Una buena referencia es eliminar todo aquello que no se haya utilizado en más de un año. Naturalmente, las piezas decorativas como figuras u otros objetos de colección pueden quedar fuera de esta regla.
6. Buscar un lugar fijo
En el siguiente paso conviene pensar dónde se va a guardar cada cosa.
Tener un lugar fijo es importante para crear una rutina mental. Cuando un objeto está siempre en el mismo sitio, resulta más fácil recordarlo. Con el tiempo, eso hace que vuelva automáticamente a su lugar.
La posición también tiene un papel clave. Los objetos de uso frecuente deberían quedar siempre al alcance de la mano. Lo que se utiliza con poca frecuencia puede colocarse más al fondo o en zonas menos accesibles. Las piezas llamativas que deben destacar a simple vista funcionan especialmente bien a la altura de los ojos.
7. Utilizar cajas
¿Hay muchos cables, pequeños accesorios y otros objetos poco decorativos?
Entonces merece la pena incorporar cajas pequeñas. En ellas se pueden guardar estos elementos de forma segura y ordenada.
En lugar de una sola caja grande, suele resultar más práctico utilizar varias cajas pequeñas. Así es más fácil separar los objetos según su tipo y mantener una visión clara del contenido.
Al elegir las cajas, también hay espacio para la creatividad. Se pueden utilizar tarros, cestos u otros accesorios de almacenaje.
8. Etiquetar
Este truco está triunfando ahora mismo en redes sociales.
Además, combina a la perfección con el consejo anterior. Etiquetar tarros, cajas, compartimentos y otros recipientes marca una gran diferencia.
El resultado es una estantería mucho más clara, porque se puede leer de inmediato qué hay en cada lugar.
Con una etiquetadora, por ejemplo, se pueden crear rótulos de forma sencilla y dar el toque final a todo el sistema de organización.
La estética también cuenta
Ahora la estantería ya tiene un sistema claro y encontrar cualquier objeto resulta mucho más fácil. Pero quizá el resultado todavía no convence del todo a nivel visual.
En ese caso, todavía hay algunos consejos que pueden dar el toque final al conjunto.
Si hay algunos compartimentos que deberían llamar especialmente la atención, se pueden resaltar con una iluminación adecuada. Con luces LED o pequeños focos es posible destacar objetos concretos de forma muy efectiva.
Las decoraciones de temporada también son un gran complemento para una estantería. En invierno, por ejemplo, pueden colocarse algunas bolas de Navidad, mientras que en otras épocas encajan muy bien flores y detalles naturales.
En general, las plantas siempre funcionan como una decoración excelente. Además del efecto visual, incluso pueden mejorar notablemente la calidad del aire.
Conviene dejar suficiente espacio entre los objetos para que no se pierdan en el conjunto.
Si se trata de una estantería pensada menos para almacenar y más para crear un efecto visual, todavía hay más posibilidades decorativas.
En ese caso, incluso puede funcionar un toque de desorden controlado. Los libros, sobre todo, son perfectos para ello. Se pueden colocar en horizontal o utilizar como base para otro objeto decorativo.
Mantener el orden
Una vez creado el orden, el siguiente paso es conservarlo.
Existen varios trucos que ayudan a no volver a los viejos hábitos.
Es importante revisar la estantería con regularidad y hacer limpieza para comprobar si realmente siguen siendo necesarios todos los objetos guardados. En ese proceso conviene ser exigente y no intentar justificar cada pieza innecesaria.
Un método muy eficaz consiste en sacar un objeto antiguo cada vez que entra uno nuevo en la estantería. Así se evita que poco a poco se llene en exceso y se acumulen cosas sin uso.
También es importante interiorizar el sistema propio y aprender dónde se encuentra cada objeto importante. Durante los primeros días o semanas, resulta útil repasar el sistema varias veces. Más adelante será mucho más fácil recordar dónde está exactamente lo que se busca. Incluso una lista escrita puede servir de apoyo.